martes, 18 de noviembre de 2008

Tres peligros acechan al pensar.

El peligro bueno, y por ende saludable, es la vecindad del poeta cantor.

El peligro maligno, y por ende el más agudo, es el pensar mismo. Éste ha de pensar contra sí mismo, algo de lo que sólo raras veces es capaz.

El peligro debido a una mala constitución, y por ende desordenado, es el filosofar.

Heidegger







Si es posible el poema, es posible la vida.

El que repita lo hecho, jamás la encontrará.

Cuando todo está destruido, la única posibilidad es poética.

M.O. Menassa





Sufrir por perder la juventud que nunca se ha tenido, la belleza que nunca se ha tenido, el reino que nunca se ha tenido, la carrera que nunca se ha hecho, la amistad que nunca se ha tenido, la familia que nunca se ha tenido, la inteligencia que nunca se ha tenido, la vida que nunca se ha tenido, donde está en juego ser o no ser, tener o no tener, es padecer, todavía, de las catástrofes propias de la existencia de la madre fálica que nunca se ha tenido. Todavía se padece de no tolerar que una madre para serlo necesita de un padre, que la vida para serlo necesita de la muerte.

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